Parece que se ha animado el debate soberanista canario en este comienzo del XXI, y bien que me alegraría si no fuese por tener que escuchar de algunos canarios de pro, falacias mil veces repetidas y otras mil veces erradas. Los argumentos españolistas han sido siempre los mismos: “para que cambiar si estamos bien así, mejor que nunca” “los independentistas son una minoría” “Canarias no podría autoabastecerse” o el más español “pero ¿a donde vais, a poneros la chilaba y a vivir en una jaima?”. Menos gracioso es lo de que el independentismo es cosa del pasado (¡Ay! don Manuel) o que debemos ser asociados (¡Ay! don Miguel) o que el independentismo es una entelequia porque hay otros modelos jurídicos-políticos que dan más juego (¡Ay! don Fernando)
Hay un documento por ahí (en la red, en las hemerotecas y en la memoria de muchos) que data de los años setenta en donde se contestaba larga y tendidamente a los argumentos contra independentistas. No los voy a repetir aquí; pero si quiero escribir la quijotada que pensé al escuchar de nuevo las viejas y azules consignas nacionales: ladran, luego cabalgamos.
¿Para que cambiar? Para ser nosotros, los canarios, los únicos responsables de nuestro destino. ¿Estamos bien en España? Me recuerda al chiste del pobre aquel que se consolaba pensando que podía estar, además, tullido. Somos la penúltima comunidad española en todos los índices sociales y económicos, el presidente del Estado no recibe al nuestro y nuestros problemas le traen al pairo. ¿Mejor que nunca? ¿Y cuanto nos deben todavía? Hazme el favorito, anda.
Minoría fueron los canarios que votaron a la Constitución española y los que dijeron si a la OTAN y minoría son los que votan a las legislativas españolas y/o autonómicas. Desde luego en mi entorno y por lo que se está destapando, de minoría nada, a lo sumo silenciosos y silenciados.
Uno de cada cuatro turistas que entra en España lo hace por un puerto o aeropuerto canario, somos dos millones de canarios contra doce millones de turistas y yo creo que podríamos autoabastecernos bien con eso y si además en nuestras aguas hay petróleo, mucho mejor. El argumento del abastecimiento es tan caduco que se refiere a cuando éramos tan miserables aún siendo españoles, que estos nos limosneaban y encima había que reverenciarles y estarles agradecidos… hace 25 años más o menos. ¡Y todavía hoy!
Para don Manuel ya todo debe ser cosa del pasado, gracias por los servicios prestados y todo el respeto del mundo, pero don Miguel, con lo bien que empezó usted con lo del estado libre, ¿a que le tuvo que adjetivar el asociado? Primero libres y después ya veremos. No vaya a hacer como don Antonio que escribió una constitución (ahora editada y con PVP) el solito en su senilidad, sin apoyarse en nadie, poniendo un techo sin diseñar siquiera los cimientos.
¿Existen otros modelos que mercantilmente nos pudieran interesar más? Seguro, pero ¿en que lugar quedaría entonces la preciada, escencial e innegociable Identidad Canaria? ¿Copiaríamos un modelo o sería el propio? Ese es el matiz, ¿cuando haremos entre todos los canarios nuestra propia casa?
Lo que nos ha dejado España es un sentimiento cobardón incapaz de gritar alto, fuerte y sin tapujos: ¡Viva Canarias Libre! y como en los setenta añadir “e independiente”
JOSÉ ANTONIO GARCÍA DE PAREDES PÉREZ jparedes@ull.es
Economista, Secretario Nacional de Economía del PNC (1999-2002)
Lennon escribiendo tan simple y bien como lo hacía podría contar mejor mi “Negros go home” que al parecer no se quiso asimilar bien. La historia real iba de un naufragio donde, accidentados en aguas internacionales e interviniendo el infalible Frontex, murieron 88 jóvenes viéndose ahogar dramáticamente en la oscuridad con el agravante de que todos eran amigos o familia.
Trataba de reflexionar sobre la igualdad de trato en casos desiguales y la contesta se vistió de inmigración ilegal ratificando la tesis expuesta. Protestó desde otro periódico uno que atacó con descalificaciones y continuó con un rollo infumable sobre la jurasica “lesa patria” dando una opinión desde la que difícilmente, de ser mayoritaria, se pueda cambiar algo del tema inmigrante.
Desde la tolerancia cantaré otra historia real reciente. Llegaron el otro día doce chicos africanos que encallaron con su patera en Arinaga. Al tropezar con la isla la alegría les hizo olvidar sus precauciones y cayeron al mar. Se ahogaron diez en su desesperación a tres metros de profundidad, salvándose dos porque debajo de sus pies se habían amontonado los otros amigos cadáveres que los mantuvieron por encima de la línea de flotación, tan inimaginablemente como dramático tuvo que ser ese momento de la noche en que se equivocaban pensando, como la Paloma, que el agua era tierra y que saltaban a firme confundidos por la calma chicha del mar, hundiéndose como sacos, chapoteando agitados, exhaustos y gorgoteando durante toda su angustiosa agonía, impotentes bajo el agua hasta apilarse casualmente póstumos para socorrer a sus amigos a los que, una vez a salvo, pateamos en el culo y los mandemos a mudar sin miramientos especiales.
Esta vez no intervinieron los infalibles sino para sacar del agua al par y a lo que quedaba, siendo enmedallados por ello y sorprendiéndonos de que Segura no llevara a los dos negritos del África Tropical al acto para darle color solidario a la foto. A estos dos los vamos a mandar de vuelta a la maldita selva de donde salieron, sin ningún tipo de consideración especial por lo excepcionalmente dramático de su tragedia y sin apoyos de ningún tipo. Gracias a su juventud esperamos que salgan bien también de esta depresiva, frustrante y aniquilante situación y que no odien a toda la raza blanca “solo” porque cuatro desaprensivos europolíticos los remitieran rápidamente de vuelta, con marchamo de ilegal, al origen de sus pesadillas.
Mismo caso, mismo papel y mismo sello. El burócrata lo tuvo fácil, mandó a rellenar los formularios de expulsión y aprovechó el drama ajeno para presumir extensamente una vez más durante el show, atacando ahora a Paulino que goza de los cien días, desde su puesto institucional y posando para la prensa sonriente absurdo profident. Ante tal descortesía, cómo podemos esperar que se tenga con los muchachitos estos a los que no hemos diferenciado y con los que mantenemos insensibles una actitud racista intolerable e intolerante que hace imposible ver u oír claramente a estas personas de color pobre y a la excepcionalidad de sus tragedias.
Después de más de treinta años de democracia no existe impedimento para hablar abiertamente de cualquier tema y aunque al hacerlo de la independencia del Archipiélago midamos milimétricamente para no molestar, va siendo hora de que se amotinen nuestras voces y marquemos la ruta de nuestro destino.
El independentismo es una corriente política que propugna la independencia de un territorio respecto del Estado en que se circunscribe y plantea sus tesis sobre el principio de que es una nación y que no alcanzará su plenitud formando parte de ese Estado.
Muchos de los “no creyentes” canarios no solo desaprueban esta ideología sino que desmerecen a quienes las propugnan, desacreditándolos interesadamente aludiendo a las deudas con la madrastra, a lo poco que seríamos sin ella u a otras falacias estandarizadas que se repiten hasta creerse verdad. Si se argumenta con la historia, los españolistas hablan de guanches; si hablamos de economía responden con subvenciones y si se argumenta con cultura, se niega la mayor: “aquí no le tenéis”.
No somos guanches somos canarios, como los mexicanos no son incas, ni los chilenos mapuches. Canarios cultos que preferimos determinar nuestro destino como pueblo independiente, neutral y maduro a que lo sigan planificando desde fuera y que defendemos esa idea igual que izamos bien alto la bandera de las siete estrellas porque es nuestra. Sin embargo nos seguimos agazapando como si nos avergonzáramos de nuestra capacidad, como si emanciparse fuese delictivo. Canarias puede y debe ser independiente, sin agresiones, debatiendo en el marco de las reglas establecidas la posibilidad de cambiarlas y escribir la Constitución en lugar de un mendigado estatuto que tienen que aprobar los que nos manejan a distancia.
Porqué y para qué son las cuestiones que se plantean cuando paternalmente nos dejan exponer nuestras tesis. Le respuesta es simple: Por y para determinar nuestro futuro, “para llevar la ruta en nuestras manos porque el velero es nuestra casa”. Después viene aquello de ¿adonde vas con los políticos que tienes? casi desarmándote sino fuese por la confianza en los canarios y la seguridad de que hay cientos preparados para liderar sin apadrinamientos la independencia y miles para acompañarla seriamente en la travesía sin ambages ni doblez.
Hay quien busca la unidad nacionalista para intentar ser la cola del león en un parlamento que nos menosprecia cuando el discurso debería ir dirigido a establecer nuestras propias reglas, un modelo original adecuado a la identidad y la idiosincrasia de nuestro pueblo y a las peculiaridades de nuestra tierra. Marcamos paso al son del himno español y solo lo cambiamos si Europa interviene, nos sentimos tan insignificantes ante la inmensidad que nos achicamos copiando lo que establece el continente.
En tan corto espacio hablar del tema de la Independencia de Canarias no da ni para prologarlo. Tampoco podemos dirigirnos hacia la autodeterminación con uniones de juguete entre reinos de Taifas insulares asentados y anquilosados en la idea de que tenemos que ir cogidos de la mano patria por sécula…
JOSÉ ANTONIO GARCÍA DE PAREDES PÉREZ jparedes@ull.es
Secretario Nacional de Economía del PNC (1999-2002)
Para las empresas de hospedaje de turismo rural, la herramienta básica para el éxito son las capacidades de relación con el mercado, tratar de crear y mantener una relación a largo plazo con el cliente de forma que el compromiso y confianza mutua generada en el desarrollo de esa relación, genere la retención o recomendación del cliente como medio para obtener un rendimiento superior al resto de empresas.
Analizada la capacidad de relación con los clientes y detectadas las diferencias que existen en la adquisición y aplicación de esta capacidad entre alojamientos rurales, hemos demostrado que los alojamientos regulares y no regularizados utilizan distintas herramientas, métodos, procedimientos y estrategias en la aplicación de esa capacidad.
Las casas regularizadas utilizan como herramienta estratégica la atención básica al cliente, colaborar en todo con ellos, generar confianza y tratar de que logren sus objetivos; pero lo hacen sólo mientras el cliente está hospedado; no conoce o no utiliza otras herramientas o métodos de relación y comunicación con ellos, antes y después de la estancia. Reconocen la importancia del cliente, pero les falta enfoque de mercado. Para ellos el marketing se acaba en las herramientas clásicas de trato, por ello usan la cortesía, la educación y el sentido común, más que un sistema de comunicación y atención al cliente.
Los alojamientos no regularizados avanzan algo más en la relación con sus clientes y además muestran mayor preocupación por generar y mantener sus niveles de satisfacción. La básica atención personal al cliente pierde peso en las prioridades de su capacidad de relación; se preocupan más por no deteriorar su imagen, que no existan quejas e insatisfacciones, pensando más a largo plazo, desean construir una actividad sostenible en el tiempo a través de la satisfacción del visitante. Presentan una mayor preocupación por desarrollar capacidades de relación con el mercado para la sostenibilidad de su actividad turística.
Los gestores de los alojamientos de turismo rural de Tenerife no usan sus capacidades de relación con los clientes, como actividad de marketing dirigida a generar la fidelización o a la prescripción del alojamiento y que esto redunde a medio plazo en la mejora de su promoción y de su ocupación – rentabilidad. Están muy lejos de comprender la importancia de estos recursos, gastan sus esfuerzos en crear páginas web, imprimir folletos, elaborar catálogos y en definitiva en gastar sin una estrategia definida y sin medir los resultados.
Si lograran crear “repetidores” o consiguieran que sus clientes se convierten en “promotores y prescriptores” de su alojamiento no sólo se mejorarán los niveles de ocupación y/o satisfacción del cliente y se anticiparán a los cambios en los mercados, además estarán comunicando de forma personalizada e interactuando con ellos.
Hemos podido leer en la prensa local este fin de semana dos titulares muy contrapuestos respecto a la ocupación de los alojamientos de hospedaje del turismo rural en Canarias. El primero de ellos, “La ocupación de los alojamientos rurales tinerfeños caerá al 40% este verano” (El Día, 22/7) un dato que avanzó el presidente de la asociación tinerfeña de TR; el segundo, “Se prevé que las reservas alojativas durante el verano se incrementen un 15%” (La Gaceta, 23/7) que se hace eco de las palabras del presidente de la asociación Canaria. Cabe la paradoja añadida de que la asociación tinerfeña pertenece a la Canaria, como no podía ser de otra forma, aunque parece que no tienen los mismos datos.
Esta incoherencia se puede explicar de varias formas. Los datos de que disponen son diferentes, se barajan datos del INE y del mismo instituto en Canarias, los datos de los Cabildos, el que los tiene, no coinciden con los del Gobierno Canario ni los de estos con los del estado. No hay monográficos del TR en Canarias y, los que hubo fue antes de 2004, como los del Cabildo de Tenerife en el trienio anterior a esa fecha, que fue el trabajo más útil y fiable que se ha hecho desde mí punto de vista.
Opiniones y puntos de vista puede ser otra explicación a la incorrección de los datos facilitados que se apuntan en titulares. Cada presidente dio su opinión al respecto y sus análisis a la tendencia de la ocupación, cada una en sentido contrario, puede ser debido a la apreciación de cada uno de ellos de la isla en la que opera.
En la Facultad de Empresariales de la Universidad de la Laguna existe una inquietud investigadora con relación a la actividad económica que nos ocupa. He tenido la gratísima ocasión de colaborar con el profesor de marketing turístico, Doctor Ricardo Díaz y el prestigioso Catedrático señor Oreja Rodríguez y hemos publicado, recientemente, tres trabajos de investigación relacionados con la comercialización del TR. Pensamos que la ventaja competitiva de los alojamientos está relacionada con las capacidades de los promotores de TR para relacionarse con el mercado y, en ese sentido no disponemos sino de los datos que nosotros mismos hemos tenido que recabar. Los datos que se saben y de los que se dispone como el perfil del turista, las características del alojamiento, el nivel de ocupación y todos esos datos standard, se conocen y la variación de un año a otra se puede estimar, sin embargo, los que tienen que ver con la tendencia real de ocupación, la percepción del cliente ante el servicio, las preferencias del turista o los canales de distribución, se echan de menos.
Lo que parece claro es que las casas de TR en Canarias tienen un problema con su ocupación. Las que tienen la suerte (o la desgracia) de tratar con un tour operador, tendrá ocupado el invierno aparte de agosto y semana santa. Si suponemos que durante seis meses las casas están al 100%, en verano al 40% y los meses de mayo y junio a cero, la ocupación media sería del 60%, sin embargo, los datos reales hablan de menos del 40% lo que quiere decir que la ocupación de algunas casas es muy inferior al esta cifra y de ninguna manera pueden ser rentables.
La ocupación de las casas nos puede indicar su rentabilidad, pero recordemos que este ratio nos lo da el beneficio dividido por la inversión. Como cada casa requiere una inversión diferente y los beneficios son diferentes, la rentabilidad también lo será y, por ende, la necesidad de ocupación. Leí que con un 35% de ocupación una casa rural es rentable y eso no es cierto, es una falacia, una opinión personal sin fundamento alguno pero, en cualquier caso, si nos estamos conformando con una ocupación del tercio sobre el total, cuando en el turismo convencional no bajamos del 80% hace décadas, no deja de ser una tendencia en las aspiraciones muy pobre.
En el artículo anterior decía que debíamos parar y observar; no me refería a “parateaquíquemebajo” sino a la imperiosa necesidad de hacer un estudio detallado de la oferta existente, tanto regular como irregular, y de hacer detalladamente un plan de marketing para el TR de Canarias.
La regularidad de las casas parece una papa caliente que nadie quiere abordar; yo pienso que las casa irregulares están abiertas porque son rentables y tiene una buena ocupación, porque sino estarían cerradas. Si les va tan bien, las casas regulares deberíamos saber como lo hacen y aprender, en lugar de tratar de que las ilegalicen, quemando los esfuerzos en vano, porque estos siempre pueden recurrir al negocio inmobiliario por temporada y obtener los mismos resultados sin temor a la sanción administrativa.
La necesidad de un plan viene determinada por la escasez de recursos en manos de los propietarios, que tienen la casa como una actividad complementaria y que no disponen de la formación necesaria; pero si les damos una guía, todos se podrán beneficiar y aumentar su ocupación.
JOSÉ A. Gª DE PAREDES. Economista y administrador de ACOMODATE.es
Que el turismo rural en Canarias esta de la mano de Dios parece ser la percepción generalizada de los propietarios de las casas rurales.
El turismo rural es una forma de hacer turismo que se desarrolla en un entorno rural (no masificado), donde el turista se aloja en una vivienda totalmente equipada, se integra en el modo de vida local y participa tanto, en el desarrollo sostenible de la zona, como en la defensa del medio natural y las tradiciones; pero esta definición tan perfeccionista e idílica dista mucho de la situación en la que se encuentra la actividad turística rural aquí y ahora.
En Canarias existe el turismo rural desde que existe el turismo. Muchos viajeros se alojaban en distintos pueblos de las islas mientras las recorrían y descubrían sus paisajes, más tarde fueron los residentes locales o nacionales los que alquilaban una casa terrera en algún municipio para pasar sus vacaciones; sin embargo el turismo evolucionó, los sistemas mejoraron y los canales de distribución cambiaron, así pasamos a recibir 12 millones de turistas en la actualidad, viajeros que en su mayoría se alojan en las zonas turísticas con el modelo sol y playa. Ante está nueva situación, desarrollar el turismo rural tuvo que apoyarse en las subvenciones europeas y en la ilusión y la buena voluntad de los promotores rurales; lo cual no ha resultado suficiente y, una vez acabados los fondos de las ayudas, parece que todo terminó. Hemos podido observar como algunos empresarios han hecho hoteles con pocas habitaciones; casas muy grandes para lo que demanda el turista; cierre paulatino de centrales de reserva (que además van en contra del decreto que regula a las agencias de viaje); expectativas muy altas de rendimiento en el negocio; cierre de casas y hoteles; baja ocupación; hoteles mal distribuidos y con escasa comercialización; publicidad individual de un alojamiento y un amplio etcétera que nos conduce a que aquella ilusión inicial desaparezca y ante la escasa rentabilidad, se venda el patrimonio familiar como salida digna a la aventura rural.
La administración cumplió al lanzar este nuevo producto turístico y puede dejarlo en manos de los promotores privados. No deben tutelar ni intervenir en una actividad económica, pero en el caso del turismo rural esta tutela es imprescindible aún, dado el escaso nivel de actividad y el perfil del dueño de la casa que, en un 26% no posee actividad laboral ninguna, el 11% son empleados por cuenta propia y aunque la gran mayoría son de edad madura, sólo un tercio posee la casa como actividad económica complementaria. Por supuesto, los recursos y conocimientos informáticos, de marketing o empresarial, en su amplia mayoría, brillan por su ausencia. Si además consideramos las características de la oferta, donde destacamos que el 75% de las casas son gestionadas por sus dueños y se comercializan hace menos de 7 años (siendo una oferta joven); que más de la mitad posee una única unidad alojativa, con una oferta de servicios añadidos reducida (el 70% no oferta actividades complementarias); y que se comercializan a través de los Tour operadores, que contratan el 37% del mercado, y las agencias de viaje que canalizan el 33% , siendo el resto para contactos directos (determinando que existe una cesión elevada en la contratación de las casas); es cuando vemos necesaria la aplicación inmediata de una política estratégica de marketing, para la mejora de los niveles de ocupación y, por ende, para salvar este nuevo negocio turístico.
La cuestión inicial es saber si las empresas de hospedaje de turismo rural en Canarias explotan su capacidad de relación con el mercado, por que de no ser así, esta sería una de las causas de su actual realidad. Por eso, antes del plan de marketing integral para el turismo rural en Canarias es necesario parar, observar, analizar y volver a empezar. Necesitamos saber cuál es la situación actual real del negocio en las siete islas, sus características y peculiaridades para, sobre ese estudio, preparar un “plan de ataque”, siendo esta una labor que necesariamente tiene que ser liderada por la administración pública porque ni los propietarios, ni sus asociaciones, tienen los recursos ni la formación necesarios.
Si bien es cierto que los turistas que llegan y se hospedan en alojamientos de turismo rural en Canarias son solo doscientas cuarenta mil personas al año (que es del 0,02% del total), no es menos cierto que este modelo de turismo hubiera sido el ideal a implantar en el archipiélago, para ser sostenible y por ser más respetuoso con el medio ambiente y el paisaje de las islas. Si esto ya no puede ser en algunas zonas canarias, al menos que se siga desarrollando en aquellas donde aún tienen un paisaje que cuidar y una ruralidad que sostener.
JOSE A. Gª DE PAREDES.- ECONOMISTA Y ADMINISTRADOR DE ACOMODATE.ES
Consternados por la reciente desaparición de tres ilustres, nos acongojamos aún sin haberlos tratado y recordándolos con sus películas, sus libros o sus cinco campeonatos nos invade cierta tristeza, mayor o menor en función de la cercanía con los difuntos y de la madurez emocional de cada uno. Es comprensible suponer entonces que, si en un accidente en aguas internacionales, de 140 jóvenes mueren dos de cada tres, viéndolos morir dramáticamente ahogados en la oscuridad, con el agravante que todos eran amigos, familia o compañeros; la tristeza te invada hasta el infinito, por duro y bravo que seas.
Aquí pasó; pero teniendo los negros supervivientes estatus de inmigrantes clandestinos, rellenamos los formularios y los mandamos de vuelta al origen de sus pesadillas; “mismo caso”, mismo trato y mismo procedimiento de expulsión. La sensibilidad brilló por su ausencia, todos de vacaciones olvidaron las caras de terror y dolor de su llegada y solo dos voces protestaron en castellano, una de ellas la del decente abogado de oficio que insiste, a disgusto de muchos y que a lo peor termina amenazado de muerte en las puertas del juzgado como un colega suyo que discrepó de la ubicación carnavalera.
Abandonamos a los náufragos marcándolos como “ilegales”. Si fuesen norteamericanos los alojaríamos cinco estrellas y pondríamos a su disposición a todo el aparato sanitario. A los hechos me remito; cuando la concejala de un municipio del principio del norte insular invitó a Mr. Marshall y a todo el sequito a cenar con nuestro dinero, manejando éste a nivel personal un presupuesto muy superior al de todo el archipiélago; casi en la esquina norte, al enviarles a unos pocos menores subsaharianos para que los acomodaran, los quisieron tirar por el pescante a modo de homenaje, a la altura del monumento al emigrante.
Si son menores hay que integrarlos en el sistema laboral, según la opinión de una encargada del bienestar social (debe ser el suyo), para que ganen y sean carne de cañón todo el resto, mejor que en el sistema educativo como a los demás menores y ofrecerles alternativas de futuro.
Son náufragos accidentados, no sabemos porqué, en aguas internacionales que molestan al quejarse porque sufren y lloran como no podía ser de otra manera ya que la muerte vino, se llevó a los suyos y los saludo excesivamente de cerca. Fuegos de artificio que distraen para que se instalen en nuestra tierra miles de inmigrantes blancos con estatus de turista que entran por línea regular constantemente, sin que nadie los controle al llegar, ni cuando se vence su visado, ni cuando incrementan los delitos importados que aquí nunca se dieron.
Abolidos los prejuicios raciales ayudaremos a los náufragos antes de echarlos y los dejaremos contar lo que ocurrió durante el accidente, aunque resulte incomodo, porque la hospitalidad canaria tiene reconocimiento internacional. Seguro.
Algunos independentistas arguyen a la historia y derivan con batallitas entre godos y guanches que consiguen únicamente incrementar el concepto de victima con que los atacan, resultando lógico por otro lado ya que con la multitud de desprecios e infamias que hemos sufrido lo difícil sería no parecerlo. Sin remontarnos a la conquista nos acordamos de la primera visita a Canarias de un rey español, viniendo el abuelo del actual después de cinco siglos de españolidad, para decirle al mundo que jamás vio una tierra más pobre y miserable que esta, de lo que se deduce que era así por dos posibles razones: que nunca fuimos iguales al resto de su reino o porque no éramos españoles como los demás. Más reciente fue cuando los moros reclamaron el Sahara incluyendo en el paquete de compra-venta a las siete islas. La preocupación que me produjo tener deneí sin tener casa me llevo a reflexionar sobre la patria, el nacionalismo y al deseo de que seamos los canarios los que marquemos la ruta de nuestro destino antes de que nos vendan o que nos clasifiquen como bultos, como ocurrió con la Ley de autonomías donde recibimos un trato de tercera. Para ese momento no se encontraron diferencias con otras regiones españolas, no valió la distancia ni la sensibilidad de los isleños, no importábamos.
También en la democracia impresionó cuando el gobierno español mandó a matar a Cubillo por defender sus ideas contrarias a las del Estado. Siempre han tratado de desacreditar al líder independentista y consiguieron atenuar su voz. Hoy apenas lo insultan y solo se burlan de él por su figura apuñalada, la fidelidad con sus ideas y la coherencia personal en su trayectoria.
No exigimos la independencia como respuesta a un pasado injusto sino por ansiar un futuro mejor. Hoy nos preocupa que no podamos limitar la residencia porque Bruselas no lo admite o que no podamos gestionar nuestras aguas por el asunto semántico archipielágico. La OTAN viene a matar delfines en nuestras narices pero no disponemos de guardacostas ni de guardas nada y cuando ocurre un accidente, dependemos aún demasiado de un exterior que tarda tanto en llegar como nos cuesta su ayuda. La entrada por aire es incontrolable porque Madrid lo considera conveniente y AENA expropia terrenos sin consideración a las administraciones públicas canarias ni a sus gentes, igual que lo hacen otras empresas públicas cuando deciden sus inversiones en lo nuestro sin considerarlo o como UNELCO, que no ha parado de reírse de todos con su dejadez y sus torretas. Costas desde el centro del secano decide cargarse los caseríos de Anaga y Marruecos reclama más cuotas de mar, obteniendo de Europa ayudas a sus tomates que niegan a nuestros plátanos. No podemos negociar con países vecinos sin intervencionismos a distancia y estamos abocados a negociar con los que nos ubican en las RUP y nos tratan como tal. Aunque cada vez somos más ricos, habiendo que repartir con más, lo pobreza queda para los nuestros igual que la destrucción del territorio permanecerá en Canarias.
Añadiríamos cientos más y podemos desarrollarlos extensamente; pero echamos en falta, de un gobierno nacionalista, que no haya encargado a las Universidades Canarias un estudio amplio y detallado sobre las hipótesis nacionalistas y su repercusión política, económica y social, para así poder debatir a partir de una base fundamentada y no sobre la historia o sobre opiniones personales. Continuará…
JOSÉ ANTONIO GARCÍA DE PAREDES PÉREZ jparedes@ull.es
Secretario Nacional de Economía del PNC (1999-2002)
Al ver los acontecimientos familiares de una ex - familia de Santacruz, donde unas hijas se resisten a ir con su padre afirmando que este las maltrataba (que no pudo con ellas) y que en su familia paterna son muy malos que compraron a la jueza que esconde algo; todos nos sensibilizamos con el asunto y algunos padres separados también, sin exponerlo, cansados de ser criminalizados por nuestros hijos y de verlos como juguetes rotos en manos de sus madres. Hijos utilizados como armas arrojadizas, victimas de los chantajes emocionales maternos y usados para su venganza.
El daño esta hecho, los chicos crecen con problemas emocionales que tal vez nunca resuelvan. Los que fuimos súper antes del matrimonio nos convertimos en ogros después del divorcio. Hay madres se esfuerzan en dañarnos y lo hacen muy dolorosamente; pero sobretodo duele ver impotente como maltratan a tus hijos.
Por fin, en los juzgados se reconoce la alienación parental, sin embargo hay psicólogos que, sin investigar en profundidad este tema, cuestionan la teoría porque su precursor es, según ellos, un pseudocientífico; dicen que el niño puede negarse a ir con el padre por negligencia (que juzgan los menores), malos hábitos del padre (que casualmente aparecen ahora para que lo descubran los chicos) o porque los maltrata (y toda la familia y el entorno paterno, añado).
Existen cientos de casos que no suceden espontáneamente sino que sutilmente se tejen durante años. Los niños van recibiendo mensajes contra su padre. Un día dicen que no pueden contarte lo que pasa en casa porque se lo ha prohibido mama y otro que ojala te mueras para no tener que ir contigo los fines de semana. Los días de visita se ocupan con actividades extraescolares o cualquier otra cosa que reste de tus dos horitas y si te quejas eres un canalla que les quieres quitar lo mejor de la infancia.
Algunas mamas protegen a los hijos de su padre, lo desacreditan y les enseñan que no se debe confiar en él; mejor confiar en el nuevo novio que es un ajeno, pero eso de los genes, la sangre y la cultura familiar es un cuento chino. La familia del padre es mala, los amigos peores y la novia ni que decir tiene, se le puede escupir.
Una noche ya no quieren que los acuestes y los duermas con la infinidad de trucos divertidos que aprendiste y, en la petulancia adolescente te dicen que no eres nadie, pretenden discutir tu divorcio contigo y deciden que ya no te verán más, empezamos con unos días, luego el verano y al final, ¡para lo que les das¡ ni responden al teléfono, ni existen fechas especiales, ni hay relación.
Unas hijas que odian a su padre. Así se llama eso, lo pueden llamar de cualquier otra forma y utilizar las excusas que quieran para justificar tanta estulticia; el papá será loco o biológico, pero a esto se le llama coger a unas niñitas que amaban a su padre, lo idolatraban, lo adoraban y virarles el coco de tal manera que ese amor incondicional se convirtiera en odio, rencor y soberbia.
¿De dónde lo habrán sacado?
EL IDILICO MUNDO DE PUMUKY
En el barrio del Toscal somos muy dados a ponerle sobrenombre a la gente y eso fue lo que hizo uno al leer las declaraciones de un alto cargo del Estado Español, que relataba (este es el verbo) lo idílico de vivir en Canarias. Nuestro amigo dijo al leer la prensa: “Este debe vivir en el mundo de Pumuky” y claro, se quedo con el nombre. Lo cierto es que las palabras del Delegado fueron de lo más desafortunadas siendo el máximo responsable de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado; pero aún siendo solo un ciudadano (socialista o no) hace falta ser obsceno para atreverse a hacer esas declaraciones donde, cerca de medio millón de personas conviven con la pobreza.
Este señor es muy poco contestado salvo raras excepciones, como la de Roger que el domingo decía: “La familia de Fernanda Fabiola, la de Sara o Yéremi, seguro que difieren bastante del análisis tan idílico de José Segura” y yo tengo que añadir que seguro difieren también los familiares de las victimas mortales de la tragedia de la galería de la isla baja ,cuya esperanza al ver a los rescatadores se torno abatimiento al comprobar que no estaban dotados de equipos técnicos de rescate adecuado y solo podían sacar a los cadáveres de la cueva in señalizada. Nuestros chicos no pueden salir solos a la calle y tampoco pueden salir de excursión porque es peligroso y, para más INRI, si ocurre una tragedia tenemos que escuchar al citado presumiendo extensamente, sin poner los medios para que no vuelva a ocurrir.
Con la tormenta Delta lo escuchamos, en el momento álgido del asunto, en Radio Club contando batallitas de cuando navegaba. Casualmente decía, venía paseando por la avenida de Anaga cuando estalló la tormenta y se refugió en la radio. Pero bueno ¿no podía estar en su despacho coordinando a los agentes a su cargo? ¿A quien le importan sus historias? A quien no le importan seguro es a los chinos que tenían montado su circo en Güajara y que aún están esperando a que un policía los avise para quitar la lona que días más tarde vinieron a recoger a la costa. Sin contar el peligro que supuso el vuelo de la lona autopista abajo.
Las madres de los 88 subsaharianos treintañeros que fallecieron, en lo que se conoce ya como “la tragedia de Tenerife”, de haber oído las declaraciones no las habrán entendido, gracias a Dios; pero seguro que no opinan lo mismo y también discreparán de las razones que se dieron esta vez para el naufragio. El abogado de las victimas cree que hubo negligencia y ya se le echaron encima. Nadie duda de la profesionalidad de los que verdaderamente se juegan la vida en los rescates; pero eso no quita para que pudieran cometer un error. Aquí fuimos a un recate con mala mar y en lugar de echar un cabo hicimos una maniobra presuntamente peligrosa que culminó con el ahogamiento de nueve decenas de personas jóvenes. Ahora tratarán de ahogar también al abogado de oficio por buscar la verdad, por que los supervivientes, que estaban allí, discrepan de la verdad oficial.
Mientras nos ocupamos de la inmigración, “los malos” crean rutas alternativas para las drogas, aprovechando el despiste. La mafia es así, no desperdicia la ocasión, pero claro, ¡en Canarias no hay mafias! o eso fue lo que dijeron desde la Delegación del Gobierno equivocadamente una vez más. Ahílas y estamos en la ruta del tráfico de las drogas y de las personas. Lo sabe Garzón, afortunadamente, y lo sabe todo el mundo.
Menos mal que la situación en cuestión de seguridad en Canarias es idílica… si tienes un sueldazo, varias casas, conduces un Porche cuando no dispones de coche oficial, vistes de sastre y sales en la TV todos lo días como estrella invitada haciendo tu campaña de Senador, solo te falta ser el jefe de la policía para sentirte “Segura” sin tener que usar las Evax.