AMIGOS DE ONDA CIT RADIO TENERIFE

EL MERITORIO Y LOS TRES CABALLEROS (AMABLES)

 

Amistad es una de esas palabras para las que caben tantas interpretaciones como individuos hay. Yo comparto la idea de los que dicen que es como un largo trayecto en tren, donde en las distintas estaciones de la vida unos compañeros bajan y otros suben al vagón. Los esotéricos dicen también que las estaciones, donde se cambia de trayecto, están a 7 años de distancia unas de otras. Según este marco teórico, a mis 49 años cierro un ciclo de 7x7, siendo hora de emprender otro tramo desconocido, con nuevos compañeros que serán tan amigos como aquellos que se fueron bajando en otras escalas pero que siguen viajando en el tren de mi vida, con sus recuerdos y las lecciones aprendidas gracias a ellos.

Siguen pocos de los que empezaron. Quedan Mama,  Ginés (que es mi hermano mayor) y los mayores de mi familia que me recuerdan como fue aquello. En la segunda estación vi que subían dos señores bien elegantes  que casualmente volvieron a embarcar en esta última parada y si bien en la primera ocasión no subieron a mi vagón, ahora se sientan a mi vera, José Pedro y Eduardo que me vieron pasar antaño y que - mira tu por donde - están aquí de nuevo. A Juanjo lo conocí en la 4ª etapa y fue, contra todo pronóstico con el Balonmano, una de esas tetas que te van nutriendo de amigos a lo largo de todo el viaje, el era director del Hotel Maritím que patrocinaba al CB. Puerto Cruz y yo jugaba en mi último equipo, el Guayota Toscal CB, nos presentó uno de ellos que era alumno mío: Orlando Gleixner; ganaron ellos que eran más jóvenes y que contaban con Juanjo.

Hoy  amenizamos  el traqueteo con las batallitas de los otros trenes y  trayectos. De José Pedro cuentan que fue rojo; pero yo lo recuerdo de etiqueta, quizá porque es como recuerdo a esos directores de hotel de finales de los 60´s, caballeros, comandantes, líderes y ejemplos a seguir. El Exmo. Sr. Álvaro dirigía Las Arenitas, con sus muchos pisos e ilustres clientes, con la firme sonrisa de quien sabe lo que hace. Me encontré con el en la Escuela de Turismo de Tenerife de Arturo Rodríguez en los 80´s, enseñando él lo que sabía y yo lo que había aprendido;  acababa mis días en el deporte federado y conocía a Juanjo Iglesias, lo que no es una excepcionalidad ¿Quién no lo conoce? Otro director al que todo el sector respeta por afable, inteligente, empático y solidario. Lo nombran en las aulas de turismo y en los hoteles, donde trabajé en los 90´s (en la sexta cadena hotelera de España: Hovima, de Kurt Konrad y cía. que era una potencia con 14 hoteles, que construía Puerto Colón y  que empleaba a 2.000 personas). En esa etapa tuve la magnifica oportunidad de compartir el staff directivo con nuestro amigo común José Diego Fernández Pereira (Pepe Fernández) de quien aprendí todas las lecciones que me faltaban del mundo hotelero. Se nota que Pepe y Juanjo - gallegos como mi padre - son amigos con mayúsculas, incluso diría que son hermanos, yo los veo así, mayores que Ginés, casi como Eduardo que también estaba en Las Arenitas en mi trayecto infantil, con la misma etiqueta que José Pedro y con la presencia imponente de su altura y de su clase. Director de hotel de la escuela de José Pedro y de Juanjo cuenta el, con la variante de su personalidad y de su carácter pienso yo. Nuestros trenes se cruzaron cuando yo enseñaba en la Escuela de Turismo y el estaba en Ashotel de jefe y luego cuando los proveedores de Hovima contaban sus innovaciones como director de  TEN BEL. Profesor vocacional, experto, disciplinado, conocedor  y comunicador de las lecciones del turismo, al que también vale la pena escuchar por lo que se aprende.

Estoy tan contento como el perrillo chico al que dejan mear en el mismo árbol en que lo hacen los mayores: 3 directores que coinciden en la devoción por el turismo, en la calidad de las lecciones enseñadas y en la capacidad de trabajo y de liderazgo demostrada en su profesión de relaciones interpersonales.

Compañeros de Onda CIT radio, ésta será una entrada de año especial por lo del  7x7 y porque aunque estamos achuchados con la crisis quedan fuerzas y el ánimo de Susana que sigue a bordo. También porque, como por casualidad, tengo el placer - derivado de la compañía - que me llena de orgullo y satisfacción, de compartir trayecto con los caballeros amables del turismo: Eduardo Solís, Juan José Iglesias y José Pedro Álvaro. Feliz Navidad y que tengamos un viaje placentero en 2009.

CRISIS, WHAT CRISIS?

Barak Obana nos entusiasmo por un rato con remedios balsámicos a nivel internacional y los canarios, que somos optimistas y vitales por naturaleza, nos carnavaleamos para olvidar la crisis y prepararnos para tiempos peores, según todas las previsiones. Desde luego no podemos ver nada positivo en el incremento del desempleo hasta cifras tan altas, la devaluación de la libra hasta cifras tan bajas y la actividad económica en general por debajo del ralentí.  Recordé y reflexioné sobre un artículo que escribí a raíz de la moratoria turística de Adán Martín, siendo yo secretario nacional de economía del PNC a finales del pasado siglo, que me gustaría compartir y en donde planteaba que la moratoria no sería tan necesaria si:

·  Se actuaba para reducir la oferta marginal y no permitir el incremento de la oferta actual.

·  Se completaban las infraestructuras y equipamientos necesarios en los centros turísticos.

·  Se evitaba la polución medioambiental y se promocionaba el desarrollo sostenible.

·  Se controlaban las actuaciones ilegales y la calidad del sector.

Y por otro lado, si las empresas turísticas,

·  Mejoraban sustancialmente la calidad de sus establecimientos.

·  Modernizaban la infraestructura y equipamientos de sus establecimientos y

·  Aumentaban la calidad de los servicios y los niveles de eficacia en la gestión empresarial, la productividad del personal, su formación y eventualidad.

Imité a mi tutor de Tesis, el catedrático de Organización de Empresas Dr. Juan Ramón Oreja Rodríguez que en 1991  escribió: “Tenerife se encuentra con las perspectivas de un  año excelente viendo el número de turistas que según las previsiones apuntan a los 3 millones. No obstante, todos los analistas han destacado la situación de madurez que evidencia el producto “sol y playa” y ello puede incidir en la aparición de una crisis estructural en el sector en un futuro próximo. De los análisis efectuados se han destacado, entre los factores determinantes de la situación, dos aspectos: exceso de oferta y cambio de las motivaciones vacacionales de los turistas.” Terminaba su resumen aludiendo a la Ley del Turismo de Canarias que se debería promulgar y recordando que las acciones competitivas que se deberían dar serían: Consolidación de los mercados; desarrollo de productos y ampliación de mercados, y diversificación.

Quiero decir con esto que el asunto que nos ocupa está debatido y ampliado, se han determinado las estrategias que en materia de turismo se han de llevar a cabo y, supongo que desde la administración y desde la iniciativa privada, por lo que les atañe, estarán trabajando en ello; pero por desgracia nadie contaba con esta crisis que excusa el escaso avance en las políticas propuestas, con la devaluación de la libra capadora de las ínfulas veraneantes de nuestra primera y más importante despensa inglesa y con la caída de la bolsa, las rentabilidades y las ocupaciones previstas para verano y temporada próxima; pero las previsiones solo son eso. Peor es la incertidumbre.

 La lectura positiva sería que: ahora se ajustaran los mercados, se equilibraran los recursos, aprenderemos para que esto no vuelva a ocurrir, etc., etc., etc., palabras más, palabras menos. Lo cierto es que los datos no son buenos como dice el presidente del CIT, Miguel A. González Suárez, en su artículo semanal de El Día  (viernes 6/3/2009): Desde el año 2001 en que recibimos 10,7 millones de turistas en el archipiélago, hasta el 2008 que recibimos a 9,4 millones, “hemos ido perdiendo visitantes en beneficio de otros destinos” e incrementando las plazas hoteleras en detrimento del medio ambiente y la sostenibilidad. Dice Miguel Ángel que nos han diagnosticado dos tipos de enfermedades: “la primera una pandemia de tipo coyuntural que responde a la crisis general. La otra, tan dañina como la primera es estructural, (yo diría que mucho más dañina)  ya que nuestros competidores directos siguen mejorando la calidad de los servicios con unos costes muy inferiores a los nuestros…”

Desde mi punto de vista, ésta es la gran preocupación de los obreros del turismo, que en Canarias nos cubra el nubarrón crónico de una crisis turística estructural; pero ante eso solo podemos trabajar, si nos dejan  y encontramos trabajo, y cumplir con nuestra parte salarial, soñando con que algún día se redistribuirá mejor la riqueza y los asalariados y autónomos dejemos de ser esclavos del sistema para poder vivir mejor. Ansiar ese futuro nos llevará a desarrollar más la imaginación y actuar. Por eso creo que este es el mejor momento para ejecutar las políticas estratégicas previstas y desarrollar un turismo sostenible concebido “como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacer las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida” es decir, permitir que las generaciones actuales puedan satisfacer sus necesidades turísticas, sin comprometer la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades turísticas.

Sin embargo lo que estamos viendo es “más de lo mismo”, se gastan recursos para superar la crisis pero son gastos vanos en: promociones caducas (la de los campos de futbol), subvenciones que no se corresponden con la actividad turística (patrocinios deportivos y/o religiosos), cero en Innovación, cero en diversificación de mercados, en fin como decía mi querido y recordado Padre Julián de los escolapios: CERO con letras, que en boca del cura era temible; pero que a los dirigentes políticos turísticos del archipiélago les traerá al pairo y creen que gastando su presupuesto de cualquier manera justifican su poltrona. La eficiencia brilla por su ausencia y se gastan dineros públicos en planes, estrategias, propaganda, comunicar esos planes, comunicar las estrategias e ir a las ferias como el que va de compras cuando el asunto es ir de ventas.

 Para mí ese es otro gasto desproporcionado, el de las ferias, a donde se debería ir a negociar con los distintos agentes sino fuese por que en Canarias podemos negociar y trabajar con ellos en playa del inglés o playa Las Américas o en el mismísimo despacho del político responsable (por decir una palabra) sin tanto gasto en viajes y estancias. Cuanto más se gasta del dinero público en esos impulsos que no nos llevan a nada: pan para hoy… menos rentable será la actividad para los canarios; si deducimos del gasto del turista en Canarias lo que nos gastamos nosotros en traer a esos mismos turistas, la cifra de rentabilidad varía con el agravante que en estos tiempos que corren esa variación es a la baja.

Si esto lo estamos haciendo en la peor coyuntura por la que hemos atravesado en las últimas décadas lo fácil es pensar que no se están haciendo las cosas de manera eficiente (eficaz y rentable)y difícilmente podemos pensar que se está poniendo remedios preventivos a esa temida crisis estructural, que significaría en palabras llanas que no levantemos cabeza, siendo la solución tan conocida, tan estudiada, tan repetida Consolidación de los mercados; desarrollo de productos y ampliación de mercados, y diversificación.

Ahora me pregunto yo, con los años que sabemos lo que tenemos qué hacer, hacia donde tenemos que ir, qué puertas tocar, con los años de experiencia y know how acumulado como es que estamos en este punto de inflexión donde tememos al caos y el descalabro.

Me aventuraré en definir un culpable de los muchos: la falta de cuidado en los detalles, la falta de eficiencia, la poca importancia que se le concede al turista y creer que esto funcionaría por la inercia del sol, las playas y el mejor clima de Europa; pero ante todo la incapacidad de nuestros políticos para ejecutar las políticas definidas y los planes estratégicos publicados, porque nos queda claro que se les ha explicado como va lo del turismo canario, sin embargo vemos como gastan en folletos y poster de consumo interno lo que deberían dedicar a mejoras, embellecimientos, limpieza, seguridad, innovación en el servicio, formación, etc.

La pregunta es ¿se ejecutaran los asuntos pendientes en materia turística? o pasado el chaparrón coyuntural ¿volveremos a las andadas con la golosa y siempre presente especulación inmobiliaria? En fin, queridos todos,  aprovechemos la coyuntura para arreglar nuestra CASITA y pensemos en positivo, que no hay mal que cien años dure… y que la solución está de nuestras manos.

Unión Independentista IV

Un amigo independentista me dijo, después de mi última entrega, dado que había sido secretario nacional de economía y finanzas del PNC (1999-2002) y que soy economista y empresario, que estaría bien hacer un estudio sobre como quedaría Canarias en la ansiada independencia y claro, eso sería hacer algo sensato que requiere de tiempo y recursos; pero lo que si puedo hacer en quinientas palabras es darle una pincelada de cómo veo yo que los temores infundados por nuestra indefensión y dependencia carecen de fundamento, requiriéndose solo liderazgo y valentía.

Ahora nuestra economía se basa en los servicios, nuestro as es el turismo y nuestro mercado está en Europa, básicamente en Inglaterra y Alemania. Antes también fue así, se negoció con los ingleses desde la cochinilla hasta los plátanos y en la época del cambullón se comerció con cualquier barco que pasara por nuestras aguas internacionales en el idioma que hiciera falta. Los canarios fuimos y somos un pueblo de negociantes, intermediarios, mercaderes, llámalo como quieras; pero las cosas se conseguían mercadeando con el que se pudiera sin que Madrid tuviese que mediar. Los canarios se buscaban la vida aquí y allá cuando tuvieron que emigrar. Sobrevivimos trabajando y mercadeando, ahora se trata de mantener nuestros mercados e intermediar en libras, euros o dólares; no es para ponerle reparos.

         Una vez más se trata del viejo juego del trueque aunque, en esta ocasión o de una vez y para siempre, no sería solo con España en exclusiva sino con el resto de Europa, parte de África y la mitad de America, con quien tenga algo que aportar y nos respete como Estado Soberano. Parece fácil, nosotros seguimos haciendo lo que hemos hecho siempre - negociar y trabajar – y dirigimos nuestro destino definitivamente; pero es difícil por dos motivos fundamentales: La falta de recursos para impulsar el proyecto soberanistas y ese miedo paralizante a los moros que nos van a comer si nos emancipamos. Si somos buenos para negociar tendremos que hablar con la OTAN que seguro que está interesada. Hablemos con los gobiernos de Londres y Berlín que están al corriente de cuantos de sus compatriotas vienen, veranean o residen en Canarias. Cualquier interlocutor será mejor que la Madrid despreciativa (véanse los presupuestos grales. del Estado de los últimos 50 años)

No somos guanches que somos canarios y hemos crecido haciendo tratos en idiomas que desconocíamos, somos una tierra cosmopolita ha donde llegaron muchos con ideas avanzadas y donde también llego la Universidad y, como no somos tontos, ni vagos, ni aplatanados, ni todo eso que creen algunos cretinos foráneos que solo saben criticar, y disponemos de las nuevas tecnologías, pues seguro que no nos vamos a hundir si se proclama la independencia y estaremos mejor, sin el temor a que España nos venda, nos cambie o nos abandone, que si no lo ha hecho es porque no le ha interesado y si no le interesa es porque aportamos, no porque contemos.

Como verá mi amigo independentista yo creo que la situación en la post independencia dependería de nuestro trabajo y de nuestra habilidad para negociar nuestra seguridad y comerciar en nuestra economía, exactamente igual que como viene siendo habitual en los últimos quinientos años. ¡Ya está bien!

Ahora podremos debatir si Europa nos conviene más que África, si la mejor moneda es la Libra o si será conveniente integrarnos en la OTAN, yo firmo al menos dos de las tres. Ahul.

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