Nowhereman
Lennon escribiendo tan simple y bien como lo hacía podría contar mejor mi “Negros go home” que al parecer no se quiso asimilar bien. La historia real iba de un naufragio donde, accidentados en aguas internacionales e interviniendo el infalible Frontex, murieron 88 jóvenes viéndose ahogar dramáticamente en la oscuridad con el agravante de que todos eran amigos o familia.
Trataba de reflexionar sobre la igualdad de trato en casos desiguales y la contesta se vistió de inmigración ilegal ratificando la tesis expuesta. Protestó desde otro periódico uno que atacó con descalificaciones y continuó con un rollo infumable sobre la jurasica “lesa patria” dando una opinión desde la que difícilmente, de ser mayoritaria, se pueda cambiar algo del tema inmigrante.
Desde la tolerancia cantaré otra historia real reciente. Llegaron el otro día doce chicos africanos que encallaron con su patera en Arinaga. Al tropezar con la isla la alegría les hizo olvidar sus precauciones y cayeron al mar. Se ahogaron diez en su desesperación a tres metros de profundidad, salvándose dos porque debajo de sus pies se habían amontonado los otros amigos cadáveres que los mantuvieron por encima de la línea de flotación, tan inimaginablemente como dramático tuvo que ser ese momento de la noche en que se equivocaban pensando, como la Paloma, que el agua era tierra y que saltaban a firme confundidos por la calma chicha del mar, hundiéndose como sacos, chapoteando agitados, exhaustos y gorgoteando durante toda su angustiosa agonía, impotentes bajo el agua hasta apilarse casualmente póstumos para socorrer a sus amigos a los que, una vez a salvo, pateamos en el culo y los mandemos a mudar sin miramientos especiales.
Esta vez no intervinieron los infalibles sino para sacar del agua al par y a lo que quedaba, siendo enmedallados por ello y sorprendiéndonos de que Segura no llevara a los dos negritos del África Tropical al acto para darle color solidario a la foto. A estos dos los vamos a mandar de vuelta a la maldita selva de donde salieron, sin ningún tipo de consideración especial por lo excepcionalmente dramático de su tragedia y sin apoyos de ningún tipo. Gracias a su juventud esperamos que salgan bien también de esta depresiva, frustrante y aniquilante situación y que no odien a toda la raza blanca “solo” porque cuatro desaprensivos europolíticos los remitieran rápidamente de vuelta, con marchamo de ilegal, al origen de sus pesadillas.
Mismo caso, mismo papel y mismo sello. El burócrata lo tuvo fácil, mandó a rellenar los formularios de expulsión y aprovechó el drama ajeno para presumir extensamente una vez más durante el show, atacando ahora a Paulino que goza de los cien días, desde su puesto institucional y posando para la prensa sonriente absurdo profident. Ante tal descortesía, cómo podemos esperar que se tenga con los muchachitos estos a los que no hemos diferenciado y con los que mantenemos insensibles una actitud racista intolerable e intolerante que hace imposible ver u oír claramente a estas personas de color pobre y a la excepcionalidad de sus tragedias.